Aprender a cultivar un cactus

Creo que la mayoría hemos tenido un cactus alguna vez en casa y a algunos se nos ha secado por no saber los cuidados necesarios para este tipo de plantas, o bien hemos tenido la curiosidad o las ganas de comprar semillas y sembrarlos nosotros mismos, pues en esta ocasión vamos a aprender a cultivar un cactus.

Lo primero que demos de tomar en cuenta es que necesitamos de mucha paciencia, porque deben de transcurrir al menos 6 meses para que una semilla se convierta en una planta adulta. El éxito con estas plantas va a depender de varios factores: la semilla, la tierra y los cuidados que se le den a la planta. Es muy común que en el primer intento sólo sobrevivan dos o tres ejemplares, para que no se desanimen.

Debemos tener en cuenta que no todas las semillas que venden dan buenos resultados, por eso hay que comprarlas con personas expertas o dedicadas al cultivo de cactus, porque de esta forma estaremos un poco más seguros de que las semillas si germinen. Otra cosa que debemos tomar en cuenta es la tierra, donde compremos las semillas, deben vender la tierra especial para cactus, la más usual es la que está compuesta con 1/3 de turba rubia, 1/3 de turba negra, 1/3 de arena de río muy lavada de un grosor superior a 0.5 mm e inferior a 2 mm. Una vez comprada la tierra debe esterilizarse con agua hirviendo con el fin de evitar futuros ataques de hongos, se recomienda añadir un poco de carbón en polvo para evitar la proliferación de parásitos.

Ahora pasemos a la siembra, debemos tener una maceta de plástico de 7 cm de diámetro con su previo orificio u orificios en la base, esto porque es mejor usar recipientes no demasiado grandes para evitar ataques de hongos.  Se rellena la maceta con la mezcla hasta una altura de 4 o 5 cm que se compacta hasta dejar una superficie lisa. Después esparcimos una cantidad pequeña de semillas uniformemente, procurando que queden en el centro. Luego se riega con agua y se cubre la tierra con una pequeña capa de arena de silicio, se recomienda cubrir con un plástico transparente para conservar la humedad. Se debe de regar cada dos días durante los primeros cuatro días de la semana y dejar los tres siguientes sin regar. Es recomendable dejar secar la tierra entre riego y riego. Cuando ya hayan crecido las plántulas, se deberá abonar cada 15 o 20 días con el fin de acelerar su crecimiento. Al año pueden ya trasplantarse a macetas independientes.

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