Aprender a hidratarse adecuadamente

El agua es el disolvente universal de los seres vivos, si la cual ninguna célula puede sobrevivir. En todos los animales y plantas el agua constituye un porcentaje importante del peso corporal, sin la cual no sería posible la vida.

En nuestro organismo se debe mantener un adecuado balance hídrico, es decir, un equilibrio entre el ingreso de agua y los egresos.

El ingreso de agua al cuerpo se produce por un único mecanismo, la alimentación. Muchos de los alimentos, especialmente frutas y verduras aportan gran cantidad de agua. Además las personas ingerimos líquidos diariamente, tanto agua mineral, gaseosas o jugos.

En cambio, existen múltiples mecanismos de egreso de agua del organismo. En algunos casos es por necesidad de eliminación, en otros por pérdidas.

La eliminación de agua se produce a través de la orina, que permite eliminar gran cantidad de productos de desechos del cuerpo, disueltos en la misma. También en las materias, además de la transpiración, la cual es vital para contribuir a mantener la temperatura del cuerpo estable.

Las pérdidas de agua del cuerpo se producen fundamentalmente por la respiración y en algunos casos en que aumenta la eliminación a través del tubo digestivo.

Para mantener un buen estado de salud se debe mantener una relación entre el ingreso y el egreso de líquidos, logrando un estado de equilibrio. En caso de que los ingresos superen los egresos, el cuerpo se ajusta y aumenta la eliminación de agua.

En cambio, si los ingresos son menores a la eliminación de agua, con el paso de los días el cuerpo se deshidrata, situación que requiere realizar algunos ajustes. Esta situación puede darse en los días de mucho calor, realización intensa de actividad física durante varias horas o incluso diarreas.

Para mantener un adecuado equilibrio hídrico del cuerpo se debe aportar líquidos diariamente por encima de las necesidades corporales. Es ideal el consumo de dos litros de bebidas durante el día, se recomienda aquellas que no son azucaradas, por el gran aporte de calorías extras que producen.

En algunas personas también es importante que el agua sea sin gas carbónico agregado.

Una dificultad frecuente que comentan las personas es que no tienen deseos durante el día de tomar agua, especialmente fuera del verano. Las infusiones o sopas son una buena opción para aumentar el aporte de líquidos al cuerpo especialmente en invierno, estación del año menos propensa a tomar bebidas frías.

Durante todo el día debemos mantener una adecuada hidratación a través del aporte de bebidas. Lo ideal es abrir una botella y tomar de la misma a lo largo del día, con lo que podremos saber la cantidad de líquidos que bebemos.

En caso de que nuestra piel esté poco flexible o se resquebraje puede ser el primer síntoma de deshidratación, razón que determina el aumento del agua que debemos beber. Lo ideal es consumir los líquidos alejados de las comidas, como forma de tener una adecuada hidratación sin interferir con el proceso de digestión.

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