Guía turística Granada

El viajero no tiene porqué entrar en controversias sobre si Granada es o no la histórica Elvira, sede episcopal visigoda y omeya. Lo seguro es que Granada florece cuando al-Ándalus, la España mora, se fragmenta en el mosaico de autonomías que llamamos las primeras taifas.

La Granada primitiva se asentaba en su actual barrio de Albaicín, pero los reyes nazaríes, ya en el siglo XIII, empezaron sus palacios en el cerro vecino, llamado la Sabika, al otro lado del Darro, lejos de la chusma. La ciudad se extendió hacia el llano por colinas y cerretes y solo después de 1950, en mala hora se atrevió a invadir y destruir la feraz vega.

Granada posee un rico patrimonio histórico-artistico tanto árabe como cristiano: los conjuntos palaciegos de la Alhambra y el Generalife; el palacio renacentista de Carlos V, que acoge el Museo Provincial de Bellas Artes y el fundamental Museo de la Alhambra.

Granada y Sierra Nevada

En la parte más moderna de Granada, se han levantado dos centros de interpretación, que se cuentan entre los más modernos e interactivos de Europa: el centro Memoria de Andalucia, de la Caja de Granada, y el Parque de las Ciencias. Estos dos centros modélicos se complementan, el primero consagrado al pasado de Andalucia, desde la geología a la historia, pasando por su geografía natural y humana, y el segundo a la biosfera y la historia de la ciencia.

No lejos está el restaurante Los Santanderinos, donde este viajero, degusto unos maravillosos percebes canónicos, como el dedo de un carpintero, y de postre una bollería artesanal y pastelería, una de las especialidades de Granada.

La Alhambra

El nombre de la Alhambra, procede de la palabra Qalat al-Hambra que quiere decir, castillo rojo. Los descendientes de al-Ahmar construyeron sus residencias palaciegas en el interior de aquella alcazaba. El resultado es un palacio abigarrado que no corresponde a ningún plan preconcebido porque está formado simplemente por la yuxtaposición de construcciones de diferentes épocas y funciones. En el extremo más apuntalado del cerro de la Sabika, se levanta la fortaleza de la Alhambra, el castillo que protege al resto de la alcazaba, un recinto cerrado que consta de torre del homenaje, la llamada de la Vela y un heterogéneo dédalo de muretes, las viviendas de la guarnición militar, rodeada de murallas.

alhambra

Hay que cruzar una explanada con un pozo de agua riquísima y fresquita, para llegar a través de la puerta del Vino, al núcleo de palacios de la Alhambra. El conjunto central de la Alhambra es el patio de los Leones construido por Mohamed V, la clásica reproducción del jardín oriental que representa el paraíso, frecuente en palacios musulmanes. Junto a esta zona privada está la zona pública, la de las audiencias, en el patio de los Arrayanes y el palacio de Comares, con su enorme torre del homenaje, obra de Yusuf I para impresionar a propios y extraños.

La torre de Comares es, por fuera, vista desde la ciudad, una amedrentadora fortaleza comparable a las enormes torres del homenaje que los cristianos levantan en sus castillos, pero desde dentro del palacio, vista desde el patio de los Arrayantes, parece más bien un escenario teatral, un consabido marco incomparable en el que representar la grandeza del sultán que ha instalado en ella su salón del trono. Los sucesivos arcos de acceso, con sus calculados claroscuros, acentúan la impresión de lejanía.

En la Alhambra, los materiales constructivos modestos, ladrillo y tapial, se disimulan, según la tradición islámica revistiéndolos de acabados nobles: yeserías, placas de mármol o azulejos. En los techos, estupendas bóvedas de yeso, mocárabes, o complejas techumbres de madera decorada.

Salobreña, cinco playas y un castillo

salobreña

Salobreña está considerado el pueblo más bonito de la llamada Costa Tropical. El pueblo, blanco y limpio, con flores en sus balcones, se extiende por la falda de un monte en cuya eminencia se alza la antigua alcazaba nazarí remozada después por los cristianos para vigilancia y refugio frente a los piratas magrebíes. El castillo presenta tres recintos sucesivos: el interior corresponde al antiguo alcázar nazarí; los otros dos son ampliaciones cristianas de finales del siglo XV.

La fortaleza esta ahora preparada para la paz y presta al visitante sus refrescantes y altos miradores desde los que se puede contemplar el mar o la tierra, la trama urbana extendida a sus pies, la vega, las sierras e incluso el destello remoto de las nieves de Sierra Nevada.

El paseante tiene a su disposición dos parques excelentes, el de las Flores y el de la Fuente, con pavos reales y mercadillo nocturno. El bañista puede ejercer su afición en cinco playas: la de la Charca o Solamar, hermosa, familiar, con chiringuitos y niños que hacen castillos de arena; la del Cambrón, pequeña y recoleta, ideal para broncearse con las ubres del aire; la del Calentón, con buenos fondos marinos; la de Salobreña, por mal nombre llamada Cagadilla, larga pero estrecha y pedregosa y la de la Guardia.

Catacumbas del Sacromonte

En el Sacromonte de Granada, subiendo las siete cuestas de su viacrucis, se levanta una interesante abadía cuyo símbolo repetido por todas partes es la estrella de David. Este edificio se levantó como consecuencia de una famosa superchería religiosa que a punto estuvo de subvertir los cimientos de la religión. El 15 de Marzo de 1595 el buscador de tesoros Sebastián López exploraba una cueva en las laderas de aquel monte, entonces llamado Valparaíso, cuando encontró una lámina de plomo con una inscripción latina que rezaba: “Cuerpo quemado de san Mestion mártir. Fue martirizado en tiempo del imperio de Nerón”. En días y años sucesivos, hasta 1599, aparecerían nuevas láminas, que suministraban las primeras noticias acerca del santo granadino san Cecilio, uno de los míticos Siete Varones Apostólicos, martirizado por los romanos junto a doce correligionarios.

El monte Valparaíso cambio su nombre a Sacromonte y el arzobispo de Granada amplio las cuevas, las comunico internamente por medio de catacumbas y edifico junto a ellas la abadía como lugar de culto cristiano en homenaje a los mártires. Poco después se descubrió que los plomos eran falsificaciones perpetradas por eruditos moros que intentaban concordar el cristianismo con el islam para suavizar la persecución de la cual eran objetos. Descubierta la superchería, se desinflaron los entusiasmos, pero la abadía y las catacumbas perduraron, así como el patronazgo de san Cecilio y su fiesta.

En el día señalado, las devotas entran en las catacumbas a probar la virtud de dos grandes piedras, una negra y otra blanca, que según la creencia popular, ayudan a encontrar marido o librarse de él. Últimamente andan muy igualadas las preferencias.

Estación de esquí de Sierra nevada

La estación de esquí de Sierra Nevada, con sus más de veinte pistadas marcadas, se encuentra a 25 kilómetros de Granada, faldeando las cumbres más elevadas de la Península. Es el lugar perfecto para disfrutar de la alta montaña, tanto en invierno como en verano, cuando los numerosos arroyos, ríos y acuíferos recorrer las laderas de la sierra.

Tanto los amantes de la aventura como los que prefieren la tranquilidad y el descanso encontraran un auténtico paraíso, un sol deslumbrante, una nieve compacta y limpia, cafeterías, bares, restaurantes, discotecas y otros espacios de interrelación social donde exhibir capacidad adquisitiva y estatus. La calidad de las instalaciones y los servicios, además de si divertido ambiente, consagran a esta estación invernal como un punto de encuentro para los amantes de la nieve reconocido a nivel mundial.

Es el único lugar del mundo en donde puedes esquiar por la mañana y tras una hora y pico de coche por cómoda carretera, con breve parada a tomar un café y un alivio de vejiga, bañarte por la tarde en una playa soleada.

Castillo de Calahorra

castillo de la calahorraEn la vertiente norte de Sierra Nevada, junto al pueblecito de La Calahorra, se alza una magnifica fortaleza que constituye visita obligada para los amantes de los castillos e incluso de la arquitectura en general.

Edificado entre 1509 y 1512, es el primer edificio español, en el que triunfa el estilo renacentista. La Calahorra se alza sobre un cerro amesetado y árido batido por los vientos. Por fuera es una fortaleza de su tiempo: planta rectangular con potentes torres circulares cubiertas con cúpulas en los ángulos y troneras para la artillería que baten todos los ángulos.

En la galería baja, los arcos de medio punto sobre columnas corintias sostienen una decoración renacentista que repite los escudos de los Fonseca y los Mendoza. Los arcos de la galería superior se apoyan en columnas de capitel corintio profusamente decoradas. Las galerías se cubren con bóvedas de arista; las salas que dan a las galerías con artesonados varían mucho sus formas.

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